Los Guerreros del Arco Iris
En 1977 en un local prestado y con goteras, nace el sueño de adquirir un barco con el cual fuera posible proteger a las ballenas en el Atlántico Norte. Después de ocho meses, los activistas consiguieron las donaciones necesarias y encontraron un pequeño barco pesquero construido en 1955 en el Reino Unido. De inmediato docenas de voluntarios ayudaron a reparar el barco y adaptarlo para su nueva función: salvar ballenas, cruzar los mares para detener atentados ambientales y llevar mensajes de paz. Pintaron un arco iris que llegaba hasta la proa junto con una gran paloma que llevaba una rama de olivo, como símbolo de la misión del barco.

Decidieron nombrar al barco "Rainbow Warrior" (Guerrero del Arco iris), inspirados en una profecía de la tribu norteamericana Cree que dice:
"Llegará un tiempo en el que la Tierra enferme
Y cuando así pase, los indígenas recobrarán su espíritu
Y reunirán a personas de todas las naciones, colores y creencias,
Ellos creerán en los actos y no en las palabras.
Ellos trabajarán para sanar la Tierra...
Ellos serán conocidos como los "Guerreros del Arco iris".
En los siete años siguientes, el barco participó intensamente en varias campañas. Interceptó un buque británico que intentaba verter 5,000 barriles de desechos radiactivos en alta mar y evitó? la masacre de miles de focas grises por parte de cazadores noruegos en las islas Orkney, en Escocia.
En aguas de Islandia, los activistas se colocaron entre los cañones arponeros y las ballenas. Aunque cinco arpones atentaron contra su vida, no desistieron hasta conseguir que los balleneros se alejaran. Por esta actividad la tripulación fue arrestada.
El Rainbow Warrior se trasladó a Perú para hacer campaña contra la cacería de ballenas. Seis meses después, Perú acordó detener la cacería.
El mundo se estremeció al comprobarse que el gobierno francés fue el autor del ataque que hundiría al barco. Era un acto de terrorismo de Estado contra una organización que basa sus actividades en la no violencia. Las Naciones Unidas ordenaron a Francia pagar una compensación de 13 millones dólares y dar una disculpa. El escándalo siguió por más de dos años, mientras prevalecía la duda de qué hacer con el Rainbow Warrior. Finalmente, el 2 de diciembre de 1987, el barco fue remolcado a la bahía Matauri para ser hundido durante una ceremonia maorí. En el fondo del mar se ha convertido en un arrecife artificial, donde sigue albergando vida y esperanza para ese ecosistema que tanto luchó por proteger.

Hoy Greenpeace tiene tres barcos (uno de los cuales se llama Rainbow Warrior), los cuales mantienen la trayectoria que marcó el Warrior original.

En estos días Greenpeace es reconocido en el mundo por ser la organización ambientalista más valiente y decidida en defensa del ambiente, y por no tener dependencia o intereses económicos o políticos con ningún gobierno, empresa, religión o partido político.
Las voces de protesta han sido escuchadas en todo el mundo: por los políticos, los gobiernos y las empresas. Los argumentos que de otra manera hubieran sido descartados han sido escuchados y aceptados. El derecho de tener una opinión y actuar se ha convertido en algo aceptado y hasta establecido.

Con actividad sistemática en 34 países, Greenpeace mantiene campañas en muchos frentes. Además a tomado la delantera en oponerse a los intentos de la industria biotecnológica para introducir los cultivos manipulados genéticamente en la agricultura, alertando al mundo sobre la amenaza potencial que las liberaciones no controladas de estos organismos representan para la vida silvestre, la biodiversidad y para la salud humana.
Además del compromiso de estar ahí para responsabilizar y presionar a aquellos que debieron y deben tomar este liderazgo.
Greenpeace México trabaja desde 1993 investigando y documentando problemas ambientales a nivel regional y nacional, presentando propuestas además de alternativas, interviniendo directamente para exponer los atentados contra el ambiente y difundiendo información para generar sensibilidad en la sociedad, industrias sin excluir a los gobiernos y, en su caso, realizando acciones directas no violentas que deriven en soluciones y detengan a las personas que destruyen la Naturaleza de México.

En un lapso de 27 años, puede ser muy tarde para actuar. Es por esto que mirando hacia el futuro, Greenpeace puede decir, con una legitimidad indisputable: "Estamos aquí para todos nuestros futuros".