
Cuando la constelación de Orión (conocida como El Arado) llega al cenit marca el inicio del Año Nuevo Purhépecha, de esta manera los purhépechas realizaran el ritual de la unidad, el ritual que los vuelve a sus antiguos dioses, al principio de todo cuanto existe, al fuego que todo lo purifica.
Para el pueblo purhépecha la celebración del año nuevo no es una celebración más, ni es una fiesta para impresionar a los turistas, es un ritual que une a los purépechas en torno al fuego; un punto de reunión profunda que se ha transmitido por los cargueros de los rituales anteriores y que se transmitirá de generación en generación entre quienes realmente luchan para conservar la identidad como pueblo indígena que son.
El ritual del Fuego Nuevo o Jimbani Uéxurhini inicia poco después de la media noche, cuando la constelación de Orión esta en lo más alto de la bóveda celeste. El consejo de Terunchitiecha concluye la deliberación y salen para encabezar el ritual; por doquier se reparten rajitas de ocote entre indígenas y mestizos; en el sitio de honor permanece la piedra piramidal, el pescado, la bandera purépecha, el coyote, el pez y los demás símbolos del Año Nuevo que van a cada una de las comunidades donde se realiza el ritual.
Los Terunchitiecha dicen que de acuerdo a la concepción indígena el Jimbani Uéxurhini (nuevo año) ingresa entre las últimas horas del día 1º y las primeras horas del 2 de febrero; por eso, cerca de la media noche, concluidas las invocaciones se procede a encender el fuego nuevo, utilizando l a piedra de lumbre o pedestal el ritual se realiza con absoluto respeto; la leña es previamente preparada allí en la explanada, entre la pérgola y la iglesia del pueblo, de esta manera el fuego arde por cuatro puntos distintos, hasta que la llama lo envuelve todo.
Uno a uno los cargueros se acercan para tomar el fuego y distribuirlo entre los demás, como una señal clara de que los indígenas purépecha, aunque dispersos en el territorio y en ocasiones enfrentados por las tierras, son un solo pueblo emanado de una misma raíz y tienen un profundo sentido de identidad.
En pocos minutos, los cientos de indígenas y demás personas presentes en el lugar son partícipes del fuego nuevo y el ritual se ha cumplido una vez más; el olor del copal se torna de pronto en olor a humo de ocote, a hoguera de encino, y todos bailan en torno a la gran fogata que horas más tarde habría de extinguirse.
Un nuevo purépecha
Para los purépechas, el cambio de año simboliza la muerte y el nacimiento de la vida del tiempo, porque para ellos éste no es lineal, por lo que se cierra el ciclo del año que termina y enciende el fuego del año entrante.
Esta es la ceremonia conocida como Fuego Nuevo o Año Nuevo Purhépecha, y se prolonga hasta las dos de la mañana del día 2 de febrero, cuando todos se retiran con el sentimiento de haber nacido de nuevo o al menos, haber renovado el espíritu para seguir trabajando a lo largo de año que recién comienza.
Las investigaciones realizadas han permitido recuperar los elementos y datos históricos para reconstruir el calendario prehispánico que se componía de ciclos de 52 años; el año solar consta de 18 meses, aunque se desconocen sus nombres; los meses tienen cuatro semanas de cinco días cada una, los días tienen nombres de animales que aún se conservan.
Para completar el año, se cuenta con el auxilio de cinco días destinados a la oración en espera del nuevo año o Jimbanhi Uéxurhini, cuya conmemoración se hace un día sin nombre que equivale al 1º de febrero del año occidental. (Con información de Martín Equihua y José Luis Perales)
La nueva sede
Pasada ya la media noche, cuando ha concluido la ceremonia y luego de que por doquier se ha dispersado ya el fuego nuevo, los cargueros suben con los símbolos al estrado y desde allí anuncia la sede del ritual del Fuego Nuevo o Año Nuevo Purépecha del año 26 de la nueva era purépecha (año 2008 del calendario occidental), éste se habrá de realizar en la comunidad de San Jerónimo Purenchecuaro, allá en la ribera del Lago de Pátzcuaro, donde se celebrará además el primer medio siglo del rescate de esta ancestral tradición.
Es un momento único que no debes dejar perder ya que además de la demostración de cultura, será la oportunidad de participar en el rescate de una tradición milenaria.